Luis Miguel, mas gordito, hizo vibrar Chile

  
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Periodistas del país hermano contaron como fue la primera presentación del cantante en Chile. Hoy va por la segunda

"Un Luis Miguel más gordito hizo vibrar a las chilenas " - contó un periodista de Chile para Cadena Tres de Córdoba 

"Para las fanáticas fue un gran recital. La voz intacta y un recital donde repaso sus viejos éxitos y nuevos temas" - Agregó 


El mexicano no tiene previsto hacer contacto con la prensa ni abandonar su hotel 


Esta noche será su segunda presentación 


El sitio Emol de Chile redacto una crónica del primer show:


SANTIAGO.- Han pasado ya siete canciones del concierto de Luis Miguel cuando, en el segundo medley de la noche, corresponde que uno de los músicos toque por primera vez unas notas de guitarra acústica para que el jefe se luzca con el bolero "Sabor a mí" en versión pop. Pero, por más talento y esfuerzo que pone el guitarrista, el instrumento no suena ni por si acaso. No se oye. Y es tan notoria la falla de amplificación que el cantante la resuelve con algo así como una broma para el público en dos palabras, mientras indica al guitarrista:


-Un silenciador.


Con la ganada fama de predecibles que tienen los shows del cantante mexicano, un problema de sonido como el de esta noche no es un problema. Es una oportunidad. Es el valor agregado, e inesperado, de asistir al menos a un par de segundos de espontaneidad de parte del dueño de casa. "Tanto tiempo disfrutamos de este amor", tiene que decir luego a máxima velocidad para no empezar la canción a destiempo, pese a la falla de audio. Y aun así no pierde el pulso, de modo que el mismo trance sirve aparte para demostrar que, como cantante, Luis Miguel es de verdad.


Así fue el concierto de este miércoles 15 en el recinto de Movistar Arena, entre la solidez habitual de las presentaciones del astro mexicano y ciertas fallas de sonido que alargaron varias pausas entre canción y canción, y restaron en parte continuidad al concierto. No fue nada terrible en todo caso para los cerca de doce mil asistentes que llegaron al primero de los cuatro shows del cantante, quien actuará en el mismo recinto del capitalino Parque O'Higgins hoy jueves y mañana viernes, y estará el sábado 18 en la Quinta Vergara de Viña del Mar.


No hay discos nuevos suyos desde hace cuatro años, lo que aumenta la certeza de que tampoco hay gran novedad en el concierto. Pero, antes que las novedades, hace años está claro que el mejor amigo de este hombre es su catálogo de grandes éxitos. Y al respecto hoy se muestra también mucho más generoso que en su anterior visita. Si en noviembre de 2012 en esta misma arena estuvo más bien escueto, con veitinueve canciones, anoche, en un show de una hora y treinta y tres minutos, iniciado con 52 minutos de atraso, puso en escena treinta y seis canciones, entre versiones completas y hits mezclados en siete medleys.


Y sus opciones en vivo son claras. Con una banda de once músicos a sus espaldas, no hay boleros para bailar apretados, ni mariachis. Hay baladas, y sobre todo ese estilo pop de bases funky que atraviesa toda la carrera del cantante, por canciones de diversa data como "Suave" o la siempre estupenda "Dame tu amor" (de 1993), "Sol, arena y mar" (1996) y "Labios de miel", de su más reciente disco, Luis Miguel (2010). Y en ese plan se las arregla incluso para remontarse a sus años más imberbes, con selecciones como "Directo al corazón" (1982), de su segundo disco, o incluso "1+1 = 2 enamorados", que es la primera canción de su primer disco, publicado también en 1982, a los doce años.


Un momento de especial sintonía con el público es el que el cantante destina a recordar las baladas que el competente compositor y productor español Juan Carlos Calderón le escribió a comienzos de los años '90, todas entonadas en masa por el karaoke que levantan estos doce mil asistentes. Así suenan "Más allá de todo", "Fría como el viento", "Tengo todo excepto a ti" y "La incondicional", en la que Luis Miguel no llega a los tonos agudos de la melodía, y prefiere dejar que el público haga el trabajo. Es la única excepción en un concierto donde su voz está en buena forma y donde es verdad que no hay mayores novedades, pero donde también es cierto que nadie espera otra cosa. Más de lo mismo y siempre efectivo.

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